Entra en tu cocina y antes de comenzar, con una sopa, en este caso, ¿no te paras a pensar?...¿cómo quieres hacerla, ingredientes, punto de ...? ¿cómo dejarte todo tu ser para verles disfrutar?
...quizá sea la entrada que más enfocada esté hacia los prejuicios, hacia la envidia y el recelo, hacia la convivencia, hacia el sin sentido de un "Yo" desmedido con la venda de no pararte a creer que en la conjunción de intenciones, se alcanza el "caldo" más exquisito.
Y todo esto por qué...
Se marchan en nada y quiero disfrutar de cada instante, de ese privilegio y sobre todo cuando uno comprueba que es decirles ne... y sin el "cesito" sus manos se alzan.
Puede parecer cansino pero admirarles y aprender de ellos, es mi sentencia, si así lo piensas, deja de leer, pierdes el tiempo.
Enfocar esta dinámica es muy sencilla... para niños, para niñas, para adolescentes, para jóvenes, para... ¿recuerdas aquél anuncio de coca-cola?
Es intentar hacer ver y descubrir, cómo interviene el mal humor en el rendimiento mental y en la capacidad de interactuar, de buscar motivación y tener la capacidad de contagiarla.
Cuentan que todos hemos tenido días donde el mundo es más gris ( sobre este aspecto, trataremos en el próximo artículo) y cómo las variantes del cansancio y la falta de motivación, actúan como un referente de distorsión para tal logro.
Existen evidencias para constatar que, el mal humor, es un distractor que lucha contigo para un combate en el que, si emocionalmente no sabes posicionarte o pedir ayuda, se trata de un desgaste en el que, puedes empezar a creer que el ser derrotado, eres tú mismo, a sabiendas que, ambos adversarios, nacen en ti.
Se que leer y leer resulta... ¿aburrido? es por ello que, regalarte esta imagen, te hará creer un poco más en lo que, a partir de ahora viene...
¿Recuerdas? primera hora del viernes pero... les da igual.
Hemos intentado argumentar esta dinámica en base a estudios de científicas como Von Stumm o estudios publicados en Intelligence pero, lo más directo era hacerles "morir" de risa y evaluar cómo se sentían tras ese instante...
¿Nunca has dicho que te duelen las mandíbulas de tanto reír? ¿nunca has dicho que te duele la "tripa" de tanto reír?
¿ Recuerdas, quizá, estas expresiones en experiencias en tu vida que, no fueron ni buenas ni malas pero que, a ser posible, no desearía volver a vivir?
Todo comienza con un pueblo donde su fama, corría de comarca en comarca, por su falta de convivencia, por su efervescente envidia, por su exacerbado egoísmo, por su nula empatía ( cuidado con este término) por hacerse vivir en un ambiente hostil e insoportable.
A aquel lugar, llegó un peregrino cansado de su jornada y con ánimo de descansar para reanudar su ruta al día siguiente.
El joven no sabía que le esperaba en aquel pueblo y de hecho, no fue más que poner los pies en él para que, una vecina saliera a su encuentro...
- Eeeeehhhhhhh. ¿hacia dónde vas?
La reacción de la vecina sobresaltó al joven, no ya por lo inesperado sino por la actitud.
- Llevo una jornada muy dura de camino y necesito descansar para reponer energías.
- ¿Tú sabes dónde has ido a parar?
El joven, sin entender la pregunta, le respondió a aquella vecina.
- Perdona, no te entiendo. Sólo he pasado por aquí y al encontrarme con tu pueblo me he dicho " aquí podré descansar"
La vecina, con fama de "cotilla" como todas las personas del pueblo, no hizo más que presentarle un pueblo lleno de prejuicios donde la envidia, los celos, el egoísmo... hacían de aquel lugar, una parada imposible...
El joven escuchó atentamente a aquella vecina pero, no se sabe si fruto de su cansancio o de aquella lección guarda en su mochila, hizo caso omiso a la vecina y le dijo:
- Perdona, pero aún así, necesito descansar, es más para reponer fuerzas (toda esta conversación estaba siendo escuchada por la pandilla de cotillas que vivían en el pueblo) es preciso que elabore una de mis sopas más especiales, Soy cocinero y una de las más ricas, es la que realizo con piedras.
Imagina...
Para no aburrirte, te puedo decir que el joven pidió la buena voluntad de una vecina para prestar su cocina, apareció Pilar, de las más grandes cotillas del pueblo. la olla la ofreció Sofía en la cocina de su vecina. El agua la puso Esther y también entró en la casa de Pilar con gestos de desprecio por ambas... y así hasta llegar a la elaboración de una sopa exquisita...
¿Puedes ver el resultado y la conclusión?
Es por ello que Carlota, la primera vecina "cotilla" que salió al encuentro del joven, tras la experiencia, se alzase en la plaza del pueblo para decir:
Ese "loco" peregrino" nos ha dado una bella lección. Cada familia tiene tantas cualidades, tanto que ofrecer al resto que, en la suma de esas voluntades, nos ha hecho creer que desde unas piedras, podría salir un caldo maravilloso, sin pararnos a pensar que las piedras, no eran más que nuestra rigidez.
Propongo que a partir de hoy, este aprendizaje nunca lo olvidemos y que cada semana, sea una familia la que elabore un plato a degustar por todo el pueblo...
Ojalá que la Educación encuentre a esas vecinas y vecinos algún día.