¿QUÉ DUELE MÁS, PISAR A UNA HORMIGA O A UN ELEFANTE?
Iniciar este artículo, es tan difícil como querer adivinar qué pasa por sus mentes en cada interacción en sus clases. Creer que les vas a sorprender con una "genialidad" cuando pasas por alto que estás rodeado de genios y que además absorben cada palabra tuya, cada mínimo gesto, cada juego de entonaciones y es entonces cuando aterrizas y eres consciente que APRENDES gracias a ellos.
Esa, esa es la pregunta que, un Maestro lanzó a un grupo clase de 22 seres maravillosos. Todo estaba preparado y bien estructurado para dar respuesta a cualquiera de sus respuestas. Imagina una clase de 5 años donde cada mirada es, cada día, el tribunal de tu hacer, donde las autopistas de esas miradas confluyen cuando sabes conectar con sus direcciones y, en cambio, de lo contrario, te ves en un laberinto del que, difícilmente podrás salir si no paras.
Abordar el respeto, la empatía, los prejuicios de ser pequeño o excesivamente grande, ser demasiado fino o ser alguien pasado de balanza, de ser disciplinado y sumiso a tu misión o ser alguien que encuentra en las sabanas, su paraíso para hacer y deshacer.
Te aseguro que a cada posible respuesta, existía un argumento, pero te estoy mintiendo porque, hubo una respuesta, la de una niña que... desmanteló "la genialidad" de la pregunta.
- "No entiendo el motivo de tener que pisar ni a uno ni a otro"
5 años y, en tan solo unos pocos segundos, recibes una de las lecciones más bellas de tu vida.
Te diriges a esa niña y, al margen de pensar en la hormiga o el elefante, te mira y te dice:
- ¿ Por qué hay que hacer daño?
No leas más y, por favor, párate, maestra, mamá, papá...
¿Lo has hecho?
Entonces... !!! adelante¡¡¡
A colación de esta pobre experiencia, intentamos conectar con lo que a continuación vas a ver y leer. Desde nuestro punto de vista, es una obra de arte emocional, ya que, en los tiempos en los que vivimos, intentamos ser profetas de lo que piensan, hasta incluso llegar a imponer qué deben sentir.
La Escuela debe dejar a un lado ser una prestidigitadora de tanta galería y agacharse a sus vidas.
Cuando la respuesta a la pregunta:
- ¿Tu qué harías?
Y escuchas:
- Arreglar, reparar, pegar, comprar un repuesto, quedármelo aunque esté roto... naturalmente que se escucharon otras respuestas más sencillas pero... al igual, la conclusión, no es tanto la respuesta como si el mensaje, de lo contrario, estaríamos cayendo en el mismo error.
"NUNCA SAQUES CONCLUSIONES DE UNA MENTE QUE NO ES LA TUYA" porque seguramente te maravillará la reacción de la persona que tienes a tu lado. Ellos lo hacen cada día.
!!! GRACIAS¡¡¡
Ser un docente " intencional, arreglo a la pedagogía activa, el rol del maestro no solo es transmitir datos, sino ser intencional. al intentar descifrar la mente de un niño, puede diseñar entornos, andamiajes y experiencias adaptadas exactamente a lo que el alumno necesita descubrir por sí mismo.
Quizá el " exactamente" esté de más.
"Investigar la mente de un niño es casi que tarea imposible si antes, no dejas que él te conozca a ti primero"




